15 junio 2021 Azai Consultores

Nuevos Horizontes para el Café

Reescribiendo la historia de los caficultores de Nariño y Putumayo

En el norte de Nariño, la cadena productiva del café ha sufrido importantes transformaciones en los últimos años, especialmente en lo que se refiere al empoderamiento económico de los productores campesinos del municipio de Policarpa. En los corregimientos de Restrepo y Altamira, la comunidad se ha articulado en torno a la Asociación de Caficultores Nuevos Horizontes con el fin de producir colectivamente cafés especiales, cuidar el medio ambiente, fortalecer su trabajo asociativo e  incrementar la productividad del cultivo

Este proceso se ha desarrollado en el marco de la implementación del Programa Rural Paz, con el acompañamiento de la Corporación para Estudios Interdisciplinarios y Asesoría Técnica (CETEC) y liderado por ICCO Cooperación. Desde Azaí hemos acompañado la sistematización de esta iniciativa financiada por la Unión Europea en los departamentos de Nariño y Putumayo, encaminada al empoderamiento económico de población campesina, indígena y afrodescendiente; el fomento de la participación e incidencia política en herramientas de planeación como los PDET; la promoción de la cultura de paz y con un componente transversal de fortalecimiento de la mujer rural y la juventud.

«Anteriormente, las condiciones de producción de café no eran las mejores; las negociaciones de las cargas eran realizadas de manera individual y la comercialización se encontraba sujeta a la intermediación de personas ajenas al territorio», según nos cuentan Elmer Quintero y Emerson Narváez de la Asociación. 

Con la priorización de esta cadena en el marco de Rural Paz, los caficultores de Nuevos Horizontes se capacitaron para medir la calidad del grano producido, desarrollar habilidades de negociación y comercialización del producto en el exterior. Vale la pena resaltar el desarrollo de habilidades para la catación y la consolidación de un laboratorio para tal fin, lo que permitió que “cada productor conociera la calidad de su café y el mercado al que podía acceder”, como señala Emerson, quien lideró el proceso de catación en la Asociación.

Fotografía: Fondo Europeo para la Paz

Este proceso, además, contó con la participación de las mujeres rurales del territorio, quienes se vincularon en los diferentes procesos de la producción, destacándose su participación en la recogida del grano. De hecho, una mujer productora fue quien cosechó el mejor café que hasta el momento se haya cultivado en el territorio, con un puntaje de 85 en la escala de evaluación de taza. 

Adicional al fortalecimiento productivo de los caficultores, se desarrolló un trabajo para fortalecer la Asociación como proceso organizativo. Uno de los resultados más destacables en este sentido tiene que ver con el acopio del grano de cada productor individual y su posterior venta en nombre de Nuevos Horizontes, de manera que la comercialización queda en manos de la Asociación. Fue así como lograron juntar cerca de 20 toneladas de café para vender en medio de la pandemia:

“todo mundo recogiendo, pesando y cargando”, nos cuenta Elmer.

La comunidad es enfática en que el proyecto dio un giro contundente a la historia del municipio. Anteriormente, Policarpa era un referente de la conflictividad emanada del conflicto armado y las economías ilícitas en Nariño, al punto de considerarse una de las Zonas Más Afectadas por el Conflicto (ZOMAC) en el marco de implementación del Acuerdo de Paz. Ahora la demanda de cafés especiales y los procesos organizativos que acompañan el fortalecimiento de esta cadena productiva dan cuenta de las importantes transformaciones que ocurren en estos territorios, la esperanza de su población campesina y las grandes oportunidades que se pueden cosechar en torno a la construcción de paz. 

 

Conoce el video del Programa Aquí

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